Esta chica le roba el aparcamiento a una pareja pero después se vengan de ella

Published on 09/01/2021

Toda acción conlleva una reacción y si tú haces algo malo a alguien te arriesgas a que ese alguien te devuelva la pelota en algún momento. Esta chica hizo algo que no debía y no se esperaba lo que le iba a a pasar en respuesta a su acto incívico, y es que el karma o a veces las personas, te dan tu merecido de vuelta. La venganza es un plato que se sirve frío y desde luego, a esta chica se la sirvieron en bandeja de plata. Seguro que no vuelve a hacer nada parecido en su vida y ha aprendido la lección.

Esta chica le roba el aparcamiento a una pareja pero después se vengan de ella

Esta chica le roba el aparcamiento a una pareja pero después se vengan de ella

Todo comenzó con un antojo

Los protagonistas de esta historia se llaman Hunter y Lara. Esta pareja se encontraban en casa después de un largo y duro día de trabajo cuando se sentaron en el sofá a relajarse y disfrutar de una buena película juntos. De pronto, a Hunter se le antojó algo dulce antes de empezar a ver la peli y le propuso a Lara ir a la tienda en un momento puesto que quería unos donuts sí o sí. Lara por supuesto, accedió, a ella también le apetecía algo dulce.

Todo comenzó con un antojo

Todo comenzó con un antojo

Era muy tarde

Aunque se dieron toda la prisa del mundo en vestirse para salir a la tienda, no llegaron a tiempo pues acaban de cerrar. la única opción que les quedaba si querían satisfacer su deseo de dulces era coger el coche e ir al centro de la ciudad puesto que era la única zona donde estaba todo abierto a esas horas. Pero no les importó, las ganas de donuts estaban por encima de todos los obstáculos.

Era muy tarde

Era muy tarde

Buscando un sitio para aparcar

Después de un ajetreado viaje al centro lleno de tráfico, peatones saltando a la carretera y ciclistas saltándose todos los semáforos, por fin, llegaron al centro, sin embargo, no había sitio para aparcar y la panadería cerraba también en breve. Debían darse prisa para buscar un hueco donde dejar el coche puesto que no podían dejarlo en segunda fila o les multarían. Aparcar en el centro era una ardua tarea sin duda, pero tenían que intentarlo.

Buscando un sitio para aparcar

Buscando un sitio para aparcar

Había un hueco

Mientras iban dando vueltas por todas partes, desesperados ya por el tráfico y por la hora, de pronto Lara vio un gran hueco para aparcar y le gritó a Hunter para que girara rápido y fuera a aparcar allí. Él, maniobró deprisa ya que, en el centro, los huecos para aparcar escaseaban y podría venir alguien rápido y quitárselo. Por suerte, Hunter llegó antes de que se metiera ningún otro coche y señalizó con los intermitentes para advertir que iba a aparcar.

Había un hueco

Había un hueco

Códigos no escritos

Todo el mundo en la ciudad sabe que cuando hay un coche preparándose para aparcar y tiene puesto el intermitente, el sitio es suyo puesto que está ya empezando a maniobrar con la señalización. Sin embargo hay gente tan descarada y egoísta, que se meten en los huecos esos haciendo maniobras temerarias y te quitan el sitio diciendo que no han visto que tuviera puesto el intermitente. Desde luego que hay gente que no tiene escrúpulo alguno y le echa demasiada cara a la vida.

Códigos no escritos

Códigos no escritos

Les robó el sitio

De pronto, cuando Hunter ya había empezado a dar marcha atrás, una chica con una Vespa blanca dio un volantazo y se metió ocupando todo el hueco del coche. Hunter tuvo que pegar un frenazo para no darle un golpe ya que se metió a toda prisa y apareció de la nada. Lara estaba en estado de shock sin creerse que esa chica fuera tan descarada y Hunter estaba muy cabreado y empezó a gritarle cosas por la ventanilla.

Les robó el sitio

Les robó el sitio

Ella se rió

La chica de la Vespa hacía como que la cosa no iba con ella y aparcó la moto en todo el medio ocupando todo el hueco de un coche cuando realmente una moto cabe en cualquier sitio y la podría haber dejado entre dos coches sin problema y sin necesidad de quitar el sitio a nadie. Además cuando vio que Hunter y Lara se quedaron mirándola, ella se rió descaradamente.

Ella se rió

Ella se rió

Le llamaron la atención

Hunter bajó automáticamente la ventanilla del coche para gritar a la chica por si en un casual no se había dado cuenta de que ellos estaban ya maniobrando para aparcar en ese espacio y llevaban además el intermitente puesto para señalizar. Él gritó: “¡Disculpa, estábamos aparcando ahí!” La chica, con toda su cara dura, se rió de nuevo y le dijo: “Lo siento pero aquí el que no corre vuela”.

Le llamaron la atención

Le llamaron la atención

Se cabreó mucho

La chica les dijo aquello, se rió de nuevo en sus caras y se fue de allí como si nada con todo su orgullo y su arrogancia. Lara se quedó con la boca abierta y no fue capaz de decir nada pero Hunter se enfadó mucho y empezó a maldecir. De todas formas, no iba a permitir que se quedaran sin sus donuts, con todo su enfado, le dijo a Lara que cogiera el coche, se diera una vuelta le recogiera en 5 minutos que él iba a comprar mientras.

Se cabreó mucho

Se cabreó mucho

Más problemas

Lara se bajó del coche y se fue al asiento del conductor para llevarse el coche de allí en medio mientras Hunter iba a pie a la panadería a por los donuts. Cuando llegó allí, para colmo, la panadería estaba llena de gente comprando donuts frescos pues aquel sitio estaba especializado en ellos. Las estanterías se iban vaciando a la velocidad de la luz. Hunter cada vez estaba más cabreado, si no conseguía unos donuts la noche iba a ser todo un desastre.

Más problemas

Más problemas

Esperando en la cola

Mientras Hunter estaba esperando en la cola de la panadería a que le tocase el turno, iba viendo cómo todo el mundo que estaba delante de él, se llevaban donuts. Estaba cada vez más nervioso viendo cómo se vaciaban las estanterías rápidamente y de algunos de los sabores que le gustaban ya quedaban muy pocos. Para colmo y acabar de arreglar la noche, de pronto, detrás de él se puso una chica cuya voz le resultó muy familiar.

Esperando en la cola

Esperando en la cola

La chica de la Vespa

En la tienda, Hunter estaba concentrado en mirar que los donuts no se acabaran pero cuando sintió que alguien se puso detrás de él en la cola y que su voz le resultaba familiar, no tuvo más remedio que darse la vuelta y mirar de quién se trataba. Para su sorpresa, era la chica de la Vespa que les acababa de quitar el sitio para aparcar que había entrado allí con una amiga a comprar donuts.

La chica de la Vespa

La chica de la Vespa

No se lo podía creer

Hunter no se podía creer que tuviera detrás a la descarada que le había quitado el sitio para aparcar, entre el cabreo con ella y el que que se estaba cogiendo al ver cómo se iban acabando sus preciados donuts, estaba al borde de un ataque de nervios. de pronto, escuchó como ella y su amiga se reían por haberle quitado el sitio a una pareja y luego hablaban de las ganas de donuts que tenían. Entonces a Hunter se le ocurrió una brillante idea…

No se lo podía creer

No se lo podía creer

La dulce venganza

Mientras lidiaba con su cabreo y escuchaba la risa arrogante de la chica de la Vespa, a Hunter se le ocurrió la mejor de las venganzas que se le podían pasar por la cabeza. Cuando llegó su turno de pedir, afortunadamente aún quedaban 2 docenas de ricos donuts en las estanterías. Él solo iba a comprar media para Lara y para él pero al llegar al mostrador todos se quedaron pálidos con lo que pidió.

La dulce venganza

La dulce venganza

Se los llevó todos

Cuando llegó el turno de Hunter y pidió en el mostrador, tanto el panadero como la chica de la Vespa y su amiga se quedaron pálidos. La venganza de Hunter era maravillosa, se le ocurrió nada menos que llevarse todos los donuts que quedaban y no dejarle ni uno solo a la arrogante chica y su amiga. Ahora recibiría su merecido por ser una maleducada y una persona incívica sin respeto por los demás.

Se los llevó todos

Se los llevó todos

Ahora ella estaba enfadada

En el momento en el que Hunter dijo al panadero que quería llevarse todos los donuts que quedaban, la chica de la Vespa saltó echa una energúmena gritando: “¡Pero bueno! ¿Cómo va ser eso? ¿No piensas dejar ni uno para nosotras?” a lo que Hunter, lleno de satisfacción, se dio la vuelta y le respondió: “Lo siento chica, aquí el que no corre vuela”. Ella se quedó con la boca abierta al ver que era el chico al que le había quitado el sitio unos minutos antes.

Ahora ella estaba enfadada

Ahora ella estaba enfadada

Le pagó con su propia moneda

La cara de placer de Hunter no tenía precio, salió de la panadería con una sonrisa de oreja a oreja y con dos cajas llenas de donuts. Ya pensaría qué hacer con tanto donut más adelante pero ahora lo importante era la gran felicidad que sentía al haberle dado una buena lección a esa mal educada. Cuando salió, Lara le estaba esperando con el coche allí mismo. La chica de la Vespa seguía con su amiga flipando por lo que le había pasado, seguro que después de eso ya no volvería a hacer algo similar.

Le pagó con su propia moneda

Le pagó con su propia moneda

Lara se quedó perpleja

Cuando Lara, que estaba esperando en el coche, vio las grandes cajas que traía Hunter, no entendía nada y le preguntó que qué había comprado. Hunter no pudo evitar reírse a carcajadas y cuando le contó lo sucedido en la panadería, ambos rieron satisfechos de haber dado una lección así a alguien sin necesidad de recurrir a insultos o violencia. Incluso, estando en el coche aún se les ocurrió otra nueva idea para seguir vengándose de aquella chica.

Lara se quedó perpleja

Lara se quedó perpleja

Doble venganza

Mientras Hunter contaba a Lara todo, se les ocurrió un nuevo plan, pusieron su coche en doble fila, aunque molestaran un poco, justo bloqueando la salida a la chica de la Vespa y se pusieron a hablar como si no supieran que estaban bloqueando a nadie. Además para molestarla más aún, sacaron unos donuts y empezaron a comérselos para que ella les viera. En ese momento, llegó la chica,alucinó con lo que estaba viendo pero esperó a ver si se quitaban.

Doble venganza

Doble venganza

No se quitaban del medio

Al ver que Hunter y Lara no se quitaban del medio, la chica de la Vespa, montada ya en su moto, comenzó a pintarles para que se dieran cuenta de que estaba ahí y se aparataran para que pudiera salir, pero en vez de eso, la pareja bajó las ventanillas y se comenzaron a reír de ella mientras le mostraban cómo se comían sus donuts tranquilamente. Ella no se podía creer lo que le estaban haciendo pero se lo tenía más que merecido.

No se quitaban del medio

No se quitaban del medio

Al fin, dejaron que se fuera

Tras estar allí parados comiendo donuts y riéndose de ella durante unos minutos mientras la chica no paraba de pitar y de insultarles, la pareja arrancó el coche y se fue de allí con la satisfacción enorme de haberle dado una lección a esa maleducada que seguro que nunca volverá a comportarse de esa forma. Ahora, les habían sobrado muchos donuts y tenían que pensar qué hacer con ellos para que no se pusieran malos.

Al fin, dejaron que se fuera

Al fin, dejaron que se fuera

Su cara era un poema

Mientras se alejaban con el coche, podían ver por los espejos retrovisores la cara de situación de la chica de la Vespa, era una cara entre enfado y resignación porque sabía que se lo tenía más que merecido. Seguramente por dentro estaba pensando en lo mal que había hecho las cosas y nunca más volverá a jugársela así a nadie. Además, Hunter y Lara fueron muy benevolentes con ella, otras personas pueden reaccionar de formas más agresivas y nunca sabes con quién te vas a cruzar.

Su cara era un poema

Su cara era un poema

El destino de los donuts

Tras reírse largo rato de la situación y de la cara de la chica de la Vespa, quedaba solo una cosa por solucionar, qué iban a hacer con tantos donuts. Ambos estuvieron pensando varias opciones, bromeando si comérselos todos esa noche y acabar indigestos o si congelarlos para varios días, pero de pronto, vieron un cartel de un salón de comidas benéficas y lo vieron claro. Buscaron un sitio donde parar el coche y entraron a donar todos los donuts.

El destino de los donuts

El destino de los donuts

Haz el bien y no mires a quién

La cara de felicidad de los usuarios del salón benéfico no tenía precio, se pusieron muy contentos al saber que esa noche tendrían de postre ricos donuts recién hechos. Hunter y Lara no cabían en sí mismos de felicidad. Además de haber dado una gran lección a una persona que se lo merecía sin necesidad de emplear lenguaje mal sonante ni violencia, habían hecho una buena obra después de haber disfrutado también de sus donuts. Todo acabó en una noche para no olvidar jamás.

Haz el bien y no mires a quién

Haz el bien y no mires a quién