Si hablamos de los ejércitos más temidos y peligrosos que ha habido a lo largo de la historia, no podemos evitar que se nos venga a la mente el nombre de Genghis Khan. Los soldados mongoles fueron uno de los imperios más grandes que ha sido jamás creado y no solo eso, sino que sus guerreros eran terriblemente feroces y temidos por todo aquel que se oponía y los retaba. Lamentablemente, el mundo conoció lo que es la crueldad personificada en aquel momento, dejando muchas secuelas a todo el que vivió aquella época.

Las reglas salvajes por las que se regían los guerreros del Genghis Khan
El secreto de la tumba de Genghis Khan
Un día cualquiera de verano en 1227, moría el gran líder Genghis Khan. Este hombre había sido el máximo exponente del ejército que creó, conquistando todo lo que quería allá por donde pasaba. Siendo esto así, quedaría pensar que sería enterrado en una gran y llamativa tumba, un mausoleo o algo por el estilo, pero nada más lejos de la realidad. Él siempre había defendido que quería, por supuesto, todo lo contrario.

El secreto de la tumba de Genghis Khan
Las órdenes del gran Genghis Khan
El líder mongol expresó su enorme deseo de ser enterrado en donde jamás nadie le encontrara ni pudiera saber nada acerca de su paradero, por lo que sus más fieles seguidores, cuando este hubo muerto, lo llevaron tan lejos como pudieron. Después de enterrarlo en algún sitio al azar, comenzaron a pisotear la tierra reiteradas veces con sus cerca de mil caballos, con la intención de borrar cualquier huella que revelara algo sobre su tumba. Después de 800 años, nadie sabe dónde está.

Las órdenes del gran Genghis Khan
Llega a ser un gran maestro arquero
Desde luego que si buscamos algunas razones por las que este hombre alcanzara todo el éxito que alcanzó, no es de extrañar que fueran importantes las acciones que tomaba en base a lo que a preparar a su ejército se refería. Se aseguraba de que su pueblo aprendiera desde bien pequeño las labores de artes marciales, atletismo, equitación y, muy importante, el arte del tiro con arco, que marcó una gran diferencia en todos los combates que llevaron a cabo.

Llega a ser un gran maestro arquero
Disparando al galope
No solo se basaba en que sus guerreros aprendieran el noble arte del tiro con arco, sino que también hacía mucho hincapié en que fuera una técnica que dominaran mientras montaban en sus caballos. Esto, junto con que siempre buscaba los mejores materiales, mecanismos y demás para sus arcos, convertía al ejército en prácticamente invencibles, completamente implacables en la batalla. La combinación de un prestigioso arco, a lomos de un veloz caballo, resultaba tremendamente mortal.

Disparando al galope
Primero los caballos
Podríamos pensar que para un guerrero mongol no había nada más importante que su montura, pero es que no solo les importaba tener su caballo bien armado y preparado para la batalla, sino que se ha descubierto a través de muchos años de estudio que cada guerrero contaba con varios corceles, a veces cuatro y hasta cinco. Esto lo hacían para estar listos y acudir a la llamada de su capitán, ante cualquier circunstancia.

Primero los caballos
Varias ventajas
Los caballos no solo hacían al ejército desplazarse a grandes velocidades hacia la batalla, sino que también dentro del reino eran enormemente valorados. Para el Genghis Khan eran prácticamente tesoros. Todo soldado trataba con mucho mimo y cuidado a sus caballos, cuanto mejor condiciones tuviera su caballo, más posibilidades tendría él de ganar la lucha. En cierto modo, podemos decir que los caballos eran una medida de la riqueza entre la gente del pueblo.

Varias ventajas
Prepara tu retirada
Aunque a todos nos da por pensar que, tratándose de fieros guerreros, atacarían a lo bestia hacia el frente, recorriendo las estepas a lomos de sus corceles, hecho que está más que comprobado, debemos saber que una de las tácticas que hizo al ejército del Genghis Khan más victorioso que el resto, era que estuvieran preparados para saber cuándo retirarse. Haciéndolo de una manera inteligente, ganaban a menudo cuando lo usaban con gran efecto.

Prepara tu retirada
La táctica implacable
Hemos conocido a través de la web HistoryNet.com que los mongoles comenzaban sus ataques con una potencia muy floja, aparentemente débiles para sus adversarios. En este momento, haciendo ver que estaban perdiendo y con miedo, se daban la vuelta, huyendo del combate. Entonces los enemigos salían en su persecución. En aquel instante, los guerreros mongoles se daban la vuelta y atacaban con todas sus fuerzas, cogiendo a sus víctimas completamente desprevenidos. Esa táctica dio muchas victorias al ejército mongol del Genghis Khan.

La táctica implacable
¿Toleraba las diferentes religiones?
A medida que se abría paso por todos los pueblos que iba conquistando, desde gran parte de Asia, Oriente Medio y Europa, jamás se le veía con la intención de imponer su religión. Los mongoles principalmente creían en sus antepasados, en el chamanismo y en los espíritus. A pesar de que conquistara a todos aquellos pueblos, parecía no importarle que cada unos tuvieran sus propias religiones, por lo que no se veían indicios de imposición religiosa.

¿Toleraba las diferentes religiones?
Nunca le pareció una buena idea
Genghis Khan siempre había pensado que intentar imponer una religión ante otras lo único que traería son problemas, tanto a corto como a largo plazo. El hecho de respetar las religiones de los lugares que conquistaba hacía más improbable una rebelión por parte del pueblo conquistado. De hecho, concedía varios privilegios a clérigos y zonas sagradas, como exención de impuestos, recursos legales y apoyos de tipo político o gubernamentales y de ordenación.

Nunca le pareció una buena idea
La mili del Genghis Khan
Sin embargo, una de las cosas por las cuales tenía siempre un gran ejército en buenas condiciones y preparado para salir hacia la batalla era que no pedía voluntarios como otras culturas, el Genghis Khan lo imponía y ordenaba a todo el mundo que fuera válido para ir a combate a prepararse, a aprender artes marciales, lucha libre, tiro con arco, todo con la intención de que nunca le faltaran hombres.

La mili del Genghis Khan
Requisitos mínimos
Las normas recogían que cualquier hombre con salud de entre 16 y 60 años, aunque hay fuentes que revelan que incluso de 15 a 70 años, podían ser preparados para el combate por los altos mandos para servir como soldados. En el libro The Mongol Art of War, Timothy May sacó unos cálculos tales como que uno de cada siete personas de las que vivían allí, eran soldados. Desde luego que se trataba de una sociedad muy militarizada.

Requisitos mínimos
¿Qué hay de lo mío?
Es obvio que cualquier buen ejército tiene que tener contentos a sus soldados, puesto que sin ellos no se sienten valorados, poco a poco pueden ir perdiendo lealtad e incluso abandonar o cambiar de bando. El Genghis Khan sabía esto y, pese a que no cobraban un sueldo habitual o por costumbre, los soldados esperaban ser bien recompensados por sus labores y hazañas en nombre de su pueblo. Por lo tanto lo tenían bien organizado de la siguiente manera:

¿Qué hay de lo mío?
Compartiendo el botín
Hasta que no vencían a un enemigo por completo, no se tocaba nada de nada de sus propiedades. En el momento que lo derrotaban, robaban todo tipo de bienes, tanto económicos como minerales, joyas, oro, etc. Tenían un sistema de reparto que intentaba lograr la repartición más justa entre todos los que habían formado parte de aquella batalla o conquista. Más tarde, un comité especial administraba dichos pagos. Este comité se llamaba jarqu.

Compartiendo el botín
Igualdad frente a la ley
Quizás no supieras esto, pero te sorprenderá saber que el pueblo de la guerra por excelencia, contaba con un liviano conjunto de leyes que ayudaban a que entre sus ciudadanos hubiera la mayor justicia e igualdad posible. Curioso tratándose de una sociedad que se basaba prácticamente en la batalla y el ataque. En el libro Modern Mongolia Reclaiming, el Genghis Khan exponía que hacía esto de dos maneras, las vemos ahora a continuación:

Igualdad frente a la ley
Las dos reglas principales
Como primera norma tenían la costumbre de valorar y respetar a sus soldados por sus propios méritos, por sus ascensos y sus hazañas, no por la sangre a la que pertenecieran ni por sus familiares. Como segunda norma, pero no menos importante, reconocer el valor de la mujer. A pesar de la época y que en las otras culturas no se respetaba a la mujer, dentro de la sociedad de los mongoles era habitual encontrar mujeres metidas en política o trabajando como chamanas y demás profesiones respetadas.

Las dos reglas principales
La obediencia máxima
Tanto para el gran señor Genghis Khan como para todos sus convivientes era sustancial y se trataba de lo más importante en lo que a obediencia se refiere. Por costumbre, todos y cada uno de los soldados obedecían prácticamente a ciegas y sin pensarlo dos veces. Así funcionaba su sistema de jerarquía con el que conseguían tantas victorias. En los casos en los que no tuvieran bien preparados sus equipamientos, eran severamente castigados por sus oficiales al mando.

La obediencia máxima
Infracciones y sus consecuencias
No era de extrañar que en algunas circunstancias ocasionales, se les aplicara la máxima sanción: la pena capital. Tenían mucho respeto a las órdenes de sus oficiales. Un europeo viajó en 1245 a tierras mongoles y escribió que nunca antes había conocido otra cultura que fuera más obediente que ellos. La subordinación que sentían estos hombres por sus amos era más fuerte que la de cualquier otro hombre del mundo entero.

Infracciones y sus consecuencias
Golpead fuerte y ¡huid!
La principal unidad ofensiva del poderoso ejército del Genghis Khan estaba formada por arqueros a caballo. Estos hombres se movían a gran velocidad y eran mortíferos con sus arcos. El asalto y fuga era su táctica más utilizada, que tantas victorias le brindó al Genghis Khan y a sus hombres. Aunque lo tuvieran aprendido a la perfección, no paraban de repetirlo una y otra vez, mejorándolo día a día e intentando ser más implacables todavía.

Golpead fuerte y ¡huid!
¡A la carga!
Todo el ejército atacaba con gran velocidad haciendo un uso letal de su fuerza a distancia con la técnica depurada de sus arqueros. Se movían constantemente hacia delante y hacia atrás con la intención de despistar a sus enemigos y hacerles que perdieran la formación. Una vez habían conseguido distraerlos lo suficiente como para que no tuvieran una buena posición, la fuerza mongol aplastaba tremendamente con todo lo que tenían, rematando y poniendo fin a la batalla a su favor.

¡A la carga!
Atacar a los líderes enemigos
El gran Genghis Khan tenía una técnica infalible que convertía a su ejército en uno de los más temidos. Se trataba de que sus hombres dirigiesen sus ataques apuntando hacia los líderes enemigos. Con ello conseguían desmoralizar y aterrorizar a sus tropas enemigas. El Genghis Khan siempre quiso unir a todo su pueblo bajo el mando de un único hombre, él mismo. Fue un deseo que persiguió toda su vida y hacía todo lo posible por conseguirlo.

Atacar a los líderes enemigos
Eran bajas importantes
El Genghis Khan se había dado cuenta de que permitir que todos aquellos líderes y oficiales contra los que luchaba, huyeran con vida, a la larga le acarrearía otros problemas. El hecho de que siguieran con vida les permitiría preparar a otro grupo de seguidores y volver a plantarles cara en la batalla, por lo que el Genghis Khan y sus hombres se aseguraban de pasar a todos los encargados y altos mandos enemigos por su espada.

Eran bajas importantes
El mejor momento y el mejor lugar
El Genghis Khan era un sabio conocedor de las leyes que han marcado la diferencia para llevar la batalla a su favor. Una de ellas, quizá de las más importantes, era la de elegir el mejor lugar y momento para efectuar el ataque. Él sabía que si las condiciones le favorecían todo iría como había planeado. Nunca iniciaba un ataque por ganas que tuviera si no creía que sería en las mejores condiciones y que la situación le diera ventaja y beneficios a su ejército.

El mejor momento y el mejor lugar
Pequeños grupos de soldados
Para conseguir que sus propósitos tuvieran éxito y sus planes salieran tal cual los habían trazado, el Genghis Khan dividía a sus hombres en pequeños grupos, evitando entorpecimientos innecesarios y consiguiendo que los enemigos pensaran que tan solo ese sería su problema. Pero cuando llegaba la hora de asestar un golpe final, juntaba a todo su ejército y de esa manera conseguían la victoria aplastando a sus enemigos.

Pequeños grupos de soldados