Todo comenzó cuando, una madre soltera quiso salir a celebrar con sus hijos e invitarles a comer a su restaurante favorito. Todo fue fenomenal aquel día, comieron, rieron y jugaron juntos como hacía tiempo que no lo hacían. Ella trabajaba mucho y no siempre tenía tiempo para pasar un día así con sus hijos, relajada y solo disfrutando del tiempo junto a ellos. Sin embargo y a pesar de que fue un día maravilloso, al día siguiente se daría cuenta de que la camarera que les atendió fue extremadamente amable con ellos por un motivo en concreto…

La Camarera Del Restaurante Fue Súper Amable Con Ellos Porque Tenía Unos Motivos Ocultos
Ella podía con todo
Su nombre era Whitney Anderson y vivía en una pequeña ciudad de Ohio con sus hijos. No tenía marido y a sus niños los tuvo siendo madre soltera y siempre se ha ocupado ella sola de ellos. Los había sacado ella sola adelante sin ayuda de nadie y seguía haciéndolo hoy en día. Era bastante difícil trabajar y ser madre de tres niños a la vez pero no tenia más remedio ya que estaba sola. Contaba con la ayuda de su familia y amigos mientras trabajaba pero la verdad es que no le quedaba mucho tiempo para disfrutar de sus niños.

Ella podía con todo
Que no les faltase de nada
A Whitney no le sobraba el dinero precisamente, tenía que trabajar muchas horas para sacar adelante a sus tres hijos y a ella misma, y con el sueldo que tenía le llegaba bien para todo pero no para estar constantemente dándose caprichos ni comiendo fuera todos los días. A veces tenía que hacer malabares para llegar a fin de mes si había algún gasto imprevisto como por ejemplo ir al dentista pero ese mes, había cobrado un extra en el trabajo y le apeteció sacar a los niños a cenar.

Que no les faltase de nada
El Abuelo`s
El restaurante favorito de todos ellos era sin duda uno muy conocido de la ciudad que se llamaba Abuelo`s, un gran restaurante mexicano que estaba delicioso.Como ese restaurante tenía mucho éxito, debían reservar la mesa con bastante antelación para no quedarse sin sitio, además querían ir a cenar el viernes por la noche y era, junto al sábado, uno de los días que más gente iba por allí. Los 4 estaban ya ansiosos por ir a su sitio favorito a cenar.

El Abuelo`s
Les asignaron a una camarera
Al llegar al restaurante, el metre les preguntó si tenían una reserva y el nombre a la que estaba hecha. Los trataban muy bien siempre allí y al momento los sentaron en una gran y bonita mesa para 4 personas. El brillo en los ojos de los niños era indescriptible y Whitney supo que había merecido la pena trabajar tanto para darles es pequeño capricho a los niños que tanta ilusión les hacía. Nada más sentarse, su camarera fue a saludarles y a tomar nota de las bebidas.

Les asignaron a una camarera
Algo le disgustó
A Whitney le llamó mucho la atención que la camarera fuera tan amable con ellos desde el principio, era como demasiado amable y le resultó un poco extraño. Entonces decidió observarla mientras atendía a otras mesas a ver cómo se comportaba y observó de casualidad que una de sus mesas le pidió la cuenta, y en el momento de recoger el dinero, los clientes ya se había ido y no le habían dejado propina, la cara de la chica era de una profunda decepción.

Algo le disgustó
Mirando la carta
Los niños estaban ya hambrientos y deseosos de comer aquella deliciosa comida mexicana, llevaban toda la semana pensando nada más en aquel día y esperándolo con muchas ganas. Ellos tenían ya sus platos favoritos en mente pero siempre les gustaba mirar la carta primero por si habían puesto algún plato nuevo para probar. Las caras de ilusión de los niños no tenían precio, se notaba que estaba felices y eso a Whitney le llenaba el corazón.

Mirando la carta
La chica de la sonrisa
No había ni un solo camarero o camarera en todo el restaurante que tuviera la sonrisa de aquella chica, aunque todos eran muy amables y simpáticos, ella tenía un brillo especial y cautivador en los ojos. Si unos minutos antes, Whitney no le hubiera visto con aquella cara de decepción por no recibir propina, hubiera jurado que aquella era la chica más feliz del mundo. La camarera se acercó a tomarles nota de lo que iban a comer y comenzó a jugar un poco con los niños.

La chica de la sonrisa
Conociéndola un poco más
Ella se llamaba Marcilla y se presentó nada más llegar a la mesa de Whitney y los niños. Ella se interesó un poco por la vida de la camarera ya que nunca la había visto por el restaurante y le preguntó si era nueva. Marcilla comenzó a decirle que venía de otra ciudad y que se había mudado allí por sus estudios. Whitney siguió preguntándole cosas ya que sentía mucha curiosidad por ella y Marcilla le contó que estaba sola allí y que además era madre sotera.

Conociéndola un poco más
Le recordó a ella
Whitney no pudo evitar sentirse muy identificada con aquella chia cuando le contó que había llegado sola a aquella ciudad, para sacar sus estudios adelante y además teniendo que trabajar de camarera para cuidar de su bebé ella sola pues también era madre soltera. Le recordó mucho a ella misma pues antes de conseguir el trabajo que tiene ahora, también tuvo que trabajar como camarera para sobrevivir y criar a sus hijos ella misma. En ese momento pensó que quería ayudarla.

Le recordó a ella
Whitney quería saber más
A pesar de que ya le había contado muchas cosas de su vida personal, Whit no tenía suficiente y quería seguir indagando para ver qué le había pasado antes con aquella mesa y por qué se la había cambiado la cara así tan de golpe. Así que en uno de los momentos en los que Marcilla pasó a atenderles y ver qué tal estaba la comida o si les faltaba algo, Whitney le preguntó directamente y sin cortarse un pelo. Marcilla le contó que lo hizo todo perfecto y aún así no le habían dejado propina.

Whitney quería saber más
No entendía por qué
Marcilla le contó a Whitney que lo normal era dejar propina ya que todo el mundo sabe que el sueldo de los camareros no es muy alto, además esto es algo casi obligatorio en los Estados Unidos, pero aún así hay gente que se salta los buenos modales y las reglas no escritas y no dejan ni un céntimo de más como propina a pesar de haber recibido un trato exquisito por parte del personal del restaurante.

No entendía por qué
La gente murmuraba
La familia ya había terminado de comer y pidieron a Marcilla la carta de los postres, era un día especial y pedirían cada uno una cosa, los niños estaban entusiasmados con tanta comida rica y ahora venía lo mejor. Pidieron cada uno lo que más les apetecía y mientras les servían, Whitney fue al baño y le pidió por favor a Marcilla que echara un ojo a los niños mientras ella volvía. Mientras estaba en el baño, escuchó algo que no le gustó nada.

La gente murmuraba
Hablaba de ellos
Mientras Whitney entró al baño, pudo escuchar como en el WC de su lado había una mujer hablando por teléfono con alguien. ella simplemente la ignoró pero sin querer, pudo escuchar la conversación ya que estaba hablando bastante alto y no había nadie más en el baño. resulta que Whit no se lo podía creer, aquella mujer estaba hablando mal de ella y de sus niños, estaba contando que en el restaurante había una madre soltera con 3 niños que no paraban de molestar.

Hablaba de ellos
No se lo podía creer
La mujer que estaba en el baño de al lado estaba muy enfadada y le contaba a alguien que en la mesa de al lado de ella había una madre soltera con 3 niños pequeños que no paraban de gritar y jugar y que estaban todo el rato molestando al restaurante entero. Decía que era inhumano y que no tenían educación alguna, además dijo que estaba a punto de decírselo al metre para que tomara medidas. Whit se quedó sin palabras y no supo reaccionar.

No se lo podía creer
Quiso ver quién era
Whitney no podía creerse lo que sus oídos estaban escuchando ya que sus hijos eran muy buenos y solo estaban siendo felices, riéndose entre ellos y jugando, no estaban molestando a nadie pero esa señora debía ser una tiquismiquis. Whitney se quedó tan paralizada que no fue capaz de decirle nada y simplemente salió del baño antes que ella para no cruzarse las caras y evitar conflictos. Volvió a la mesa muy disgustada.

Quiso ver quién era
La hora del dulce
Aunque estaba tremendamente disgustada, cuando Whit llegó a la mesa y vio que ya habían traído los postres y vio las caras de sus niños esperándola para comer juntos y esos ojos llenos de brillo e ilusión, se le pasó el enfado de golpe. Decidió que nada iba a estropear aquella maravillosa velada con sus niños y no le supuso un esfuerzo olvidar lo que había escuchado en el baño. Entre la sonrisa de los niños y la de Marcilla no podía caber nada más.

La hora del dulce
Momento de irse
Aunque estaban muy a gusto allí, habían terminado de comer y llegó el momento de pagar e irse a casa pues se estaba haciendo tarde y los niños tenían que descansar. Al pedirle la cuenta a Marcilla, ella les preguntó que si les apetecía que les hiciera una foto de recuerdo de aquella noche y por supuesto todos gritaron al unísono muy felices que sí. Fue una gran noche y había que inmortalizarla.

Momento de irse
Les trajo la cuenta
Al traer la cuenta, Whitney la examinó para ver que todo estuviera correcto y le pidió por favor a Marcilla que trajera el datáfono para pagar con la tarjeta de crédito. En ese momento en el que Whit le dijo que iba a pagar con tarjeta, a Marcilla se le dibujó una extraña sonrisa en la cara que no pudo ocultar y que era muy diferente a la que había tenido durante toda la noche. Whit se quedó un poco extrañada pero no le dio más importancia.

Les trajo la cuenta
Le dijo que no había papel
Whitney le dijo a Marcilla que había sido muy buena camarera y que por eso quería darle una buena propina así que le pidió que cobrara 10 euros de más para ella. Marcilla se lo agradeció enormemente y se dispuso a pasar la tarjeta por el datáfono, al salir el recibo, automáticamente lo rompió sin preguntarle a Whit si lo quería y le dijo que no quedaba tinta y había salido en blanco. Ella no le dio mucha importancia y simplemente confió en Marci.

Le dijo que no había papel
Diciendo adiós
Todos se despidieron de Marcilla y los niños incluso le dieron un abrazo, el día había sido de 10 salvo por la mujer criticona de baño pero bueno, eso solo lo sabe Whit y supo hacer que no le afectara y pudo continuar disfrutando de la velada con sus hijos. La noche fue maravillosa pero lo que ella no sabía es que al día siguiente se iba a llevar una gran decepción relacionada con todo aquello.

Diciendo adiós
Día de relax
Al día siguiente, todos se despertaron aún con la felicidad del día anterior y recordando anécdotas y cosas vividas en el restaurante. Incluso los niños mencionaban mucho a Marcilla ya que les había caído muy bien y querían seguir jugando con ella. Era sábado y ese día lo tenían de descanso tanto del cole como del trabajo. Whitney solo tenía que pagar unas facturas por Internet y podría disfrutar del resto del día con los niños.

Día de relax
No podía ser cierto
Cuando Whit se dispuso a mirar la aplicación del banco, se sentó tranquilamente en el sofá para hacer los pagos sin prisa. Lo primero que hizo fue entrar en la página principal donde se ven los últimos pagos y para su sorpresa, el pago del restaurante era muy superior a lo que ponía en la cuenta. No se lo podía creer y no podía entender nada, hasta que de pronto recordó la extraña sonrisa de Marcilla y la forma en la que le dijo que no podía darle el recibo de pago.

No podía ser cierto
Marcilla le había timado
No se podía creer lo que sus ojos estaban viendo, no era capaz de pensar que aquella joven tan amable y simpática, hubiera hecho aquello a propósito. Quizás todo era un error y Marcilla se había equivocado al cobrarle, pero la verdad es que algo en su interior le decía que no, que ella lo había hecho a propósito y que había abusado de su confianza para timarle y cobrarle de más.

Marcilla le había timado
No se iba a quedar así
Esto no iba a quedar así, cuando Whit escuchó a la mujer hablando en el baño decidió no enfrentarse a ella por el bien de sus hijos pero esto era diferente. Ella le tendió la mano a la camarera puesto que sentía empatía por ella y les trató muy bien y ella había abusado de su confianza. Así pues, Whit dejó a los niños con su madre y fue al restaurante a poner una hoja de reclamaciones, nunca más Marcilla volvió a hacer algo así.

No se iba a quedar así