Tras una huída un tanto extraña, entre nervios y desconocimiento de lo que está sucediendo, un chico fue finalmente detenido por un agente. El caso es que el chico no sabía por qué motivo el policía le estaba dando el alto, por lo que él siguió continuando por su camino como si la cosa no fuera con él. Pero resultó que la cosa sí tenía que ir con él y concretamente por un motivo que nunca jamás olvidará. Lo que sucede en esta historia es una mezcla entre injusto y emotivo, por lo tanto cuando conozcas los detalles, te dejamos que juzgues por ti mismo. Esperemos que te guste y te entretenga tanto como a nosotros redactarla.
No sabía nada de aquello
Tan solo tienes que imaginar que vas conduciendo tranquilamente por una carretera, te has ido de vacaciones y estás dando un paseo con el coche y de repente ves que un coche de policía te lleva siguiendo un rato y comienza a darte las luces, ¿qué harías? Lo normal es detenerse, como dicta la ley que tenemos que hacer. Pero en esta historia el chico no se detuvo y prefirió hacerse el loco y como que la cosa no iba con él. Ves que el coche de policía se acerca cada vez más y te empieza a hacer señales luminosas y como ve que pasas de sus advertencias, finalmente decide utilizar las señales acústicas que llevan esos vehículos incorporados.

No sabía nada de aquello
Muy raro y sin sentido
Lo que le pasó en realidad al protagonista de nuestra historia, un chico llamado William, quien había decidido tomar unas vacaciones pasando unos días tranquilos en su ciudad natal y allí hacer lo típico, cenas con los amigos, visitas al centro comercial, etc, cuando de repente se topa de lleno con una situación que le pone los pelos de punta. Esto le había traído más problemas de los que él jamás hubiera deseado, pero ya era tarde y se había visto envuelto por aquella amarga situación. Debía hacer algo y lo sabía, pero quizás pensó que hacerse el tonto le saldría bien y le daría buenos resultados… pero esto no fue así.

Muy raro y sin sentido
¡Parate ahora mismo!
William se había ido a disfrutar de unas vacaciones de lo más tranquilas, alejándose del estrés del día a día y del trabajo, al que dedicaba prácticamente cuerpo y alma el resto de los días del año. Pero algo le iba a cortar todo el rollo en aquel momento y él no podía hacer nada por evitarlo. El coche de policía decidió darle el alto y ya no aguantaba más ir detrás de su vehículo emitiendo señales lumínicas, ya que el agente de policía veía que el chico estaba haciéndose el loco o realmente quizás podría suceder que no se estuviera dando cuenta de que trataba de decirle que detuviera su vehículo.

¡Parate ahora mismo!
Estaba aterrorizado
Llevaba literalmente dando vueltas detrás del vehículo de William y este parecía no querer afrontar la realidad. El caso es que William comenzaba a sentir cierta incomodidad por el hecho de que el coche de policía no paraba de perseguirle. No sabía a qué podía deberse aquella situación y no sabía ni mucho menos el momento en el que podía haber hecho algo que fuera ilegal. Quién sabe, lo mismo se había saltado algún semáforo o había superado algún límite de velocidad sin darse cuenta. Pero todo esto era muy extraño ya que William siempre había sido muy prudente con todo en su vida, sobre todo cuando se trataba de la conducción.

Estaba aterrorizado
Surrealismo por todas partes
Sabía que él no había hecho nada malo, por lo que se negaba a aceptar que el vehículo de la policía fuera detrás de él todo el rato, como si se tratara de un mismísimo criminal que trataba de darse a la fuga de alguna cárcel o alguna situación por el estilo. Pero sabía que tarde o temprano debería detener su coche para averiguar qué era lo que estaba sucediendo en aquella situación tan extraña. William había ido a disfrutar de unas tranquilas vacaciones pero ahora se veía envuelto en una situación que realmente le estaba incomodando y no le agradaba nada. Esto no debería estar sucediendo, pensaba todo el rato mientras por el retrovisor miraba a ver si el agente de policía había decidido rendirse en su hazaña.

Surrealismo por todas partes
Persecución policial
Pero no, el agente de policía no parecía querer rendirse ya que tendría algún motivo muy claro por el que había decidido seguir a nuestro protagonista. No paraba ni un momento y bajo ninguna circunstancia le perdía de vista. Esto hacía que William se pusiera cada vez más nervioso, llegando incluso a pasársele todo tipo de cosas malas por la cabeza, como si realmente él hubiera podido hacer algo que le hubiera llamado la atención al policía y ahora estuviera en su búsqueda para detenerle y ponerle alguna multa. Le iban a salir muy caras aquellas vacaciones y no podía parar de arrepentirse de haber cogido aquella carretera que por cierto no la había cogido muchas veces cuando iba por la zona.

Persecución policial
No estaba todo perdido
Es cierto que este tipo de carreteras eran bastante frecuentadas por muchos agentes de policía y agentes de la ley, además de transportistas y todo tipo de gente que viaja por la carretera. Pero nunca antes había tenido ningún problema ni tan siquiera parecido. No sabía qué hacer pero tarde o temprano sabía que debería detener su vehículo. El caso es que en general William no tenía ni una sola multa ni ningún tipo de sanción o amonestación por ello. El agente de policía seguía detrás de él sin perderle la pista. William podía verlo de vez en cuando porque miraba disimuladamente por el retrovisor, con la intención de pasar desapercibido para no levantar sospechas.

No estaba todo perdido
Esperando una respuesta
Pero el agente de policía parecía estar muy interesado en su vehículo y aunque no es que estuviera muy pendiente de hacia dónde estaba mirando William en todo momento, sí que es cierto que no dejaba de seguirle allá por donde iba. Esto se estaba haciendo muy largo, por lo que William sabía que debía detener su vehículo tarde o temprano. Se armó de valor y pensó que si lo detenía en la calzada tal vez el policía continuara su marcha y no pensara que fuera con él la cosa. Así que se dispuso a parar el coche junto a la calzada, en una zona donde no molestara a otros vehículos su trayectoria.

Esperando una respuesta
No podía más
Tras detener su vehículo, pudo comprobar cómo el agente de policía hacía lo mismo. Repetía sus pasos lentamente. Él comenzó a lamentarse por haber parado, pero sabía que no podía hacer otra cosa ya que si no lo hacía, tarde o temprano la multa podría ser mucho más grande y mucho peor la situación en la que se podría ver metido. Al detener su vehículo esperó el que el agente de policía se dispusiera a bajar del coche y a dirigirse hacia él. Pero pasaron unos minutos y el agente no parecía tener ganas de salir del coche. William no sabía lo que estaba pasando, pero solo podía esperar ante aquella extraña situación.

No podía más
Harto ya
Al cabo de un tiempo, parece que el agente de policía comenzó a buscar su placa y algunos papeles en su coche y se disponía a salir del vehículo. William estaba muy nervioso y había comenzado a sudar hasta por la frente, del miedo que le recorría por el cuerpo. Resulta que el policía finalmente salió de su vehículo y se dirigió hacia William, pero lo hacía de una manera extraña, como si realmente no tuviera ningún motivo ni nada contra él. Allí se encontraba de pie junto al coche de William, pero en ningún momento le dirigió la mirada, tan solo se limitaba a mirar su coche por todas partes, sobre todo por la zona del maletero.

Harto ya
No se iba a quedar así
Al ver esto, William quizás pensó que llevaba el maletero abierto o que tal vez lo mismo había pinchado una rueda o se le había caído la matrícula. Es cierto que este tipo de cosas jamás le habían pasado, pero también sabía que eran de lo más normal en los viajes, cuando sin darte cuenta, de repente se te ha pinchado una rueda o te has dejado una puerta abierta antes de salir a carretera. El agente de policía parecía tan nervioso que William no sabía si tenía más miedo él o el agente. Tras un rato dando vueltas a su vehículo, William supo que debía preguntarle que qué era lo que estaba sucediendo en aquella situación, por lo tanto se dispuso a hablar con el agente de policía.

No se iba a quedar así
Se lo dijo educadamente
Decidió saludar al policía y le preguntó que qué estaba pasando allí, que si había hecho algo malo. Sin usar malas palabras, pero quizás algo más nervioso de la cuenta y esto resultó un poco molesto para el policía. No sabemos si realmente le sentó mal al policía o si tal vez no le escuchó bien, pero se hizo el loco y no respondió a su pregunta. Tan solo se limitó a saludar a William. Vamos, lo que viene siendo que le dijera un tímido hola y poco más. Esto le pareció muy extraño a nuestro protagonista, puesto que él sabía que no había hecho nada malo y no esperaba para nada esta reacción del agente de policía.

Se lo dijo educadamente
Los dos estaban nerviosos
Parecía como si el agente hubiera ignorado su pregunta. Miraba de un lado para otro, sin hacer caso a lo que William le acababa de preguntar instantes atrás. Esto realmente ponía mucho más nervioso a nuestro protagonista, quien extrañado, no paraba de mirar al agente a ver si es que tal vez no le había escuchado la pregunta. No sabía qué hacer pero debía hacer algo, ya que no aguantaba mucho más aquella terrible situación en la que se había visto envuelto de un momento a otro y sin apenas conocer motivo alguno. Había decidido volver a llamar la atención del agente y esta vez preguntarle más seriamente, pero intentando no faltarle el respeto en ningún momento.

Los dos estaban nerviosos
No entendía nada
Se volvió a dirigir hacia el agente de policía y le volvió a saludar, le dijo que si podía decirle los motivos por los que le había dado el alto a su vehículo. Esta vez, parece que el agente sí que le entendió a la perfección. Se acercó a él y sonriendo le dijo unas palabras que desconcertaron todavía más a nuestro protagonista William, quien no sabía lo que estaba pasando en aquella situación. Si se trataba de una broma de mal gusto o tal vez alguna broma de estas de un programa de cámaras ocultas. Pero si algo sabía era que aquella situación no era para nada real. No se merecía estar pasando todo eso.

No entendía nada
Aquello no era broma
Tras escuchar la pregunta, el agente de policía le respondió riéndose y le dijo que ni mucho menos había hecho nada malo, que el motivo de su detención había sido un tanto distinto al que viene siendo habitual cuando se da el alto a los vehículos en la carretera. Le dijo que no se había saltado ningún semáforo y que tampoco había superado la velocidad en ningún punto de la carretera en concreto. Pero el motivo por el que había decidido pararle era todavía quizás mucho más importante que todo eso. Le dijo que le había parado por una cosa que llevaba en el maletero y que le había llamado mucho la atención. Sabía que le habían parado pero todavía no comprendía el por qué.

Aquello no era broma
Todo era muy raro
Le dijo que no tenía motivos para multarle, por lo que William realmente se quedó un poco más tranquilo ante aquella respuesta. Pero en verdad no le había dejado nada claro todavía, por lo que no podía cantar victoria debido a la situación en la que se encontraba. Estaba muy nervioso y no podía parar de pensar en los motivos en los que el agente de policía podría tener para haberle detenido de esa forma. Realmente cuando luego le explicó el motivo principal por el que había decidido pararle, William no supo cómo reaccionar, ya que incluso llegó a emocionarse un poco, debido a la situación tan difícil para ambos.

Todo era muy raro
Le dio una sorpresa
Después de un rato sin hablar, el policía entre risas más tímidas que otra cosa, le dijo con mucho cuidado que el motivo por el que le había parado era uno relacionado con una pegatina que llevaba puesta en su maletero. En aquel momento William se puso muy nervioso ya que no recordaba llevar en su coche ninguna pegatina más que las insignias oficiales del vehículo y la matrícula. Pero el agente de policía parecía estar bastante seguro de ello por cómo le decía las cosas, así que quizás podía tener razón y él tuviera alguna pegatina llamativa que no recordara o que le hubieran puesto.

Le dio una sorpresa
Quería darle las gracias
Cuando William ya no podía saber qué estaba pasando y no aguantaba más, de repente el agente de policía pareció decirle que tenía la intención de agradecerle algo. Esto lo decía principalmente para que nuestro protagonista se sintiera a gusto y no estuviera más nervioso de la cuenta. Pero no sabemos si dio resultados ya que William no podía comprender en aquella situación en la que se había visto envuelto de un momento a otro. Y ahora el agente de policía parecía decirle que quería agradecerle algo de su pasado, por lo que eso todavía lo veía más extraño y le ponía más nervioso de lo que había estado antes.

Quería darle las gracias
No sabía qué decir
No lograba entender muy bien lo que el agente de policía parecía querer decirle. ¿Se referiría a que quería que le enseñara los papeles? No tenía ni idea de dónde se había metido y estaba cada vez más nervioso. El agente de policía seguía hablando con él como de una forma como si le diera vergüenza. William no comprendía por qué el policía se mostraba así, pero en cierto modo parecía querer transmitirle buenas sensaciones y calma, por lo que confió un poco en él y decidió relajarse un poco después de haber estado nervioso durante tanto tiempo.

No sabía qué decir
Igual no le recordaba
Después de que pasara un rato y estuvieran hablando un poco los dos, finalmente William llegó a la conclusión de que quizás se tratara de algún antiguo amigo de su padre con quien hubiera podido tener relación de pequeño y ahora, tras mucho tiempo sin pasar una larga temporada en el pueblo, ya no lograba conocerle. Sería eso. O eso creía. Pero en realidad todavía quedaba mucho que el pobre William no podía comprender. De hecho, lo que sucedió a continuación le dejó completamente atónito. Pudo salir de dudas, aunque no supo si realmente quería verse envuelto en aquella misteriosa situación de la que no parecía poder salir nunca.

Igual no le recordaba
La pegatina le delató
El policía le había dicho que el motivo de su detención había sido por una pegatina que llevaba William en el maletero de su coche. Pero es que era algo extraño pues William no recordaba ninguna pegatina. Así que le preguntó al agente y este le respondió que si había estado en el ejército sirviendo. El caso es que a William le pareció muy extraña aquella pregunta pero le respondió que sí, que había servido hacía unos años y que había dedicado gran parte de su vida. Por lo tanto ya pudo recordar que llevaba una pegatina del ejército que había pegado en su coche hacía muchos años y apenas podía recordarlo debido al estado de nervios en el que se encontraba el pobre chico.

La pegatina le delató
Nada más grave
Sabía que eso no iba a ser todo, así que esperó impaciente a que el policía le diera más detalles. El policía le dijo que si le podía hacer algunas preguntas, y que en concreto que si había servido en la guerra de Irak. Cuando decía esas palabras, su mirada parecía ir perdiendo fuerza e incluso pareció que quizás tuviera como ganas de llorar. La verdad es que la cosa se estaba pasando ya de extraña pero realmente se estaba volviendo todo muy sentimental. El policía parecía querer decirle algo a William, por lo que este estaba expectante por conocer los verdaderos motivos por los que había sido detenido allí en aquella carretera.

Nada más grave
Había mucho más
William le contó que había participado por desgracia en aquella maldita guerra de Irak y que después de que pasara un tiempo de aquello, había decidido retirarse una temporada debido a lo duro que había sido todo lo que había vivido allí. Mientras hablaban, el agente de policía parecía volverse cada vez más humilde y daba la sensación de que algo tenía dentro que no le permitía ser feliz si no lo contaba. Le confesó algo a William que le dejó el corazón completamente helado. Era una cosa muy dura la que le reveló, pero en aquel momento William supo que el hecho de que le hubiera dado el alto ya no tenía tanta importancia. Esto era mucho más importante.

Había mucho más
Confesiones
En aquel justo instante en el que el agente de policía le dijo unas palabras, comenzó a llorar. Era un momento muy triste, ya que le acababa de confesar a William que había perdido allí a su hijo. Está claro que esto es muy doloroso, pero sobre todo cuando le dio más detalles y le confesó que había sido durante la maldita guerra. Entonces la situación se convirtió en algo muy difícil para ambos y se sintieron muy unidos por lo sucedido. William le dijo que lo sentía mucho y en aquel momento el agente de policía le dijo que si podía contarle un poco cómo fue la experiencia para él cuando lo vivió, que saber algunos detalles le haría poder comprender un poco más lo que vivió por aquel entonces su hijo en la guerra.

Confesiones
La guerra se lo arrebató
Por el hecho de que el pobre agente había perdido a su hijo, William ni siquiera pestañeó y le dijo que claro que sí, que sin problemas le iba a contar todo lo que había vivido allí en aquella terrible guerra y que sin dudas le respondería todas las preguntas que le quisiera hacer el policía. La verdad es que había sido algo muy doloroso para el policía, quien parecía que ya nunca más volvería a levantar cabeza después de enterarse de la dolorosa muerte de su hijo en la guerra sirviendo al ejército. Fue un momento muy emotivo y lleno de emoción, pero a la vez bastante doloroso recordando viejos tiempos y todo lo que ello trajo a sus vidas.

La guerra se lo arrebató